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Usado vs. nuevo: qué parte del mercado español es realmente 0 km

Coches de segunda mano expuestos en el patio de un concesionario
Foto: Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Cada vez que se matricula un vehículo en España, se registra si es una primera matriculación (0 km) o una transferencia que se formaliza como matriculación de un vehículo ya usado. Esa distinción, cruzada con más de una década de microdatos, responde a una pregunta que suele contestarse de oído: ¿cuánto del mercado es realmente coche nuevo, y cuánto usado?

Un mercado que sigue siendo, sobre todo, de 0 km

La respuesta corta, y la que más sorprende a quien viene de mercados como el alemán o el francés, es que España apenas roza el usado. En el año que mejor le ha ido a esta categoría dentro de la serie con datos cerrados, el usado no llegó ni al 12% del total de vehículos matriculados. Todo lo demás —más de ocho de cada diez matriculaciones, año tras año— es primera matriculación. Dicho de otro modo: aquí seguimos comprando coche nuevo, incluso cuando el bolsillo aprieta.

AñoNuevo (0 km)Usado
2014100%0%
201595,7%4,3%
201693,7%6,3%
201793,2%6,8%
201893,1%6,9%
201992,9%7,1%
202092%8%
202190,1%9,9%
202288,6%11,4%
202389,7%10,3%
202489,3%10,7%
202588%12%
202687,7%12,3%

De un mercado marginal a uno que pesa de verdad

Lo llamativo no es solo el nivel, sino el recorrido. En 2015 el usado representaba apenas un 4,3% del total matriculado; diez años después, en 2025, esa cifra alcanza el 12,0%. Casi se ha triplicado. No fue un crecimiento en línea recta: entre 2016 y 2019 el usado se movió en una banda estrecha, entre el 6% y el 7%, como si hubiera encontrado un suelo natural. El salto de verdad llega después, con la pandemia.

La crisis de los semiconductores, el gran punto de inflexión

Entre 2020 y 2022 el usado pasa del 8,0% al 11,4%, su techo dentro de la serie cerrada. La lectura más razonable —y aquí conviene ser prudente, porque los datos muestran el qué, no siempre el porqué— es que la escasez de chips dejó a los concesionarios sin coche nuevo que entregar en plazos razonables, y parte de la demanda que no quería esperar meses se desplazó hacia el parque ya circulando. Es una hipótesis consistente con el patrón, no un hecho verificado dato a dato.

Lo interesante viene después. En 2023 el usado retrocede al 10,3%, una corrección suave si se piensa que ya no había apenas problemas de suministro. Uno podría esperar una vuelta más brusca al patrón anterior a la pandemia, y sin embargo el usado se quedó ahí, tres puntos por encima de donde estaba en 2019. Algo del desplazamiento parece haberse quedado, no solo de paso.

¿Por qué España no es Alemania?

Aun con esa escalada, el usado español sigue lejos del peso que tiene en mercados europeos grandes, donde el usado supera ampliamente al nuevo. Algunas hipótesis razonables, ninguna cerrada por estos datos:

  • Financiación agresiva del 0 km. Los planes de los propios fabricantes —cuotas bajas, promociones ligadas a la marca— han hecho, durante buena parte de la serie, que comprar nuevo financiado saliera más barato mes a mes que un usado reciente sin ese respaldo.
  • Menor tradición de mercado de ocasión regulado. El circuito de compraventa entre particulares y de gestoras especializadas está menos desarrollado aquí que en mercados con décadas de recorrido en certificación y garantía del usado.
  • Incentivos públicos volcados al 0 km. Los distintos planes de ayuda a la compra, cuando han existido, casi siempre han primado el vehículo nuevo o el achatarramiento.

Ninguna de estas explicaciones se valida solo con el porcentaje anual: son lecturas razonables del contexto, no conclusiones que se desprendan directamente de la tabla. Lo que sí es un hecho, con datos cerrados hasta 2025, es que la brecha entre nuevo y usado se ha ido estrechando de forma sostenida, aunque el nuevo siga mandando con holgura.

Lo que hay que vigilar en el ejercicio en curso

En lo que llevamos de año, todavía parcial, la tabla anterior ya incorpora el dato provisional del ejercicio, así que conviene leerlo con la misma cautela que cualquier año sin cerrar: los últimos meses del calendario suelen concentrar campañas comerciales fuertes sobre el vehículo nuevo, lo que puede mover el porcentaje según se acerque el cierre. La pregunta de fondo es si el 12% de 2025 fue un techo puntual —como lo fue el 11,4% de 2022, seguido de una corrección— o el primer peldaño de una tendencia que sigue subiendo. Con una sola corrección en diez años, es pronto para dar la segunda hipótesis por probada.

Este reparto convive con otras dos variables que también han cambiado mucho en la última década: quién matricula —repasado en el canal de matriculación— y qué marcas concentran el mercado, con un ranking que lleva doce años sin dinastía fija, como contamos en la retrospectiva completa.

Metodología

Los porcentajes se calculan sobre el total de vehículos matriculados cada año según los datos abiertos de matriculaciones —todas las categorías de la serie, no solo turismos—, distinguiendo primera matriculación (nuevo, 0 km) de matriculación de un vehículo que ya había circulado antes (usado). El año 2014 queda fuera del análisis porque la serie solo arranca en diciembre de ese año, un único mes no representativo de un ejercicio completo. La tabla se recalcula en cada actualización, por lo que el año en curso muestra siempre la cifra parcial más reciente, sujeta a revisión hasta el cierre.

Puedes cruzar estos datos con tus propios filtros de marca, provincia o periodo en el dashboard interactivo.

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